Consejos para evitar prestamistas de alto riesgo después de una quiebra
Muchos deudores se sorprenden al recibir numerosas ofertas de crédito tras la liquidación de su bancarrota. Las compañías de tarjetas de crédito, los prestamistas de automóviles e incluso las entidades financieras hipotecarias envían ofertas de crédito a los deudores post-bancarrota con la esperanza de aprovechar su situación financiera limpia. Pero tenga cuidado: muchos de estos acreedores son prestamistas de alto riesgo que se aprovechan de quienes acaban de declararse en bancarrota y buscan mejorar su historial crediticio.
Consejos sobre cómo evitar a los prestamistas de alto riesgo:
- Revise su informe crediticio. Unos meses después de la bancarrota, su informe crediticio debería reflejar con precisión que todas sus deudas liquidables han sido efectivamente liquidadas. Si descubre que su informe crediticio no muestra una deuda liquidada, comuníquese con su agencia de crédito para que corrijan el error. Un informe preciso puede mejorar su puntaje crediticio y atraer prestamistas de mayor calidad.
- Tome pequeñas medidas para mejorar su calificación crediticia pagando todas sus facturas actuales a tiempo. La hipoteca/alquiler, las facturas del auto y cualquier otra factura que haya sobrevivido a su bancarrota deben pagarse puntualmente para que este nuevo buen historial de pagos se refleje en su informe crediticio. Un buen historial de pagos le dará mayor ventaja al negociar con los prestamistas.
- Busque una buena tarjeta de crédito con garantía para crear un nuevo historial de acceso a crédito revolvente. Recuerde usarla y liquidarla mensualmente. No se deje engañar por depender de esta nueva tarjeta como fuente de efectivo habitual. Úsela con moderación. Con esta nueva tarjeta de crédito, obtenida tras la quiebra, podrá demostrar a futuros prestamistas su disposición a gestionar adecuadamente una línea de crédito revolvente.
- Lea la letra pequeña. Antes de solicitar una nueva línea de crédito, lea atentamente los términos y condiciones. Algunas ofertas de crédito, que a primera vista parecen buenas, en realidad conllevan comisiones y condiciones exorbitantes.